¿Tú también a mas a tu perro como si fuera tu hijo? La Ciencia te explica por qué

Las personas se clasifican en tres; las que aman a sus mascotas y las ven como un integrante más de su familia, las que los alimentan y ven como guardianes pero no les dedican tiempo ni les dan amor y las que simplemente no sienten agrado por ellas. (Ésta clasificación no entra en el trato con los hijos)

¿Por qué no? Querer a un animal no entra dentro de ningún grado de locura, y aún más desde que un estudio reciente nos explica cómo se establece esta relación afectiva entre nosotros y nuestros queridos amigos peludos.

Si le preguntas a cualquier dueño de una mascota cómo se sienten con respecto a su mascota, es probable que corrijan el uso de la palabra “mascota”, justo antes de comentar que su gato o su perro no son mascotas en absoluto, sino los miembros de la familia realmente. ¿¡Cómo te atreves!? ¿No puedes ver que mis perros son mis bebés? Si eres dueño de una mascota, lo puedes llegar a entender o no, pero lo curioso es que la ciencia descubre que es algo de lo más normal.

El vínculo que se crea con un perro es muy poderoso, ya que para él la forma en la que lo miras, lo tratas, le hablas, lo acaricias y lo cuidas lo hace sentirse parte importante de tu vida, así como él te hace parte importante de la suya. Según el departamento de ciencia animal y biotecnología de la Universidad de Azabu en Japón, el cerebro no define el tipo de oxitocina, que es la llamada hormona del amor, la cual suele aparecer de manera involuntaria cuando existe una relación social afectiva, es decir, que libera la misma hormona por el sentimiento de amor de pareja, amor entre madre e hijo o amor entre mascota y humano. Quienes tienen perros en su casa liberan más oxitocina que quienes no lo tienen y es por eso que el vínculo con su mascota es tan fuerte.

El vínculo de los perros se fortalece con la mirada, a través de ella él sabe reconocerse como un miembro más de la manada, tu cerebro también lo detecta como un miembro más de la familia. Las segregaciones químicas del cerebro demuestran que amamos de verdad a nuestro perro, la oxitocina (hormona del amor) se hace presente igual que por lo que sentimos hacia un ser humano.

Como ves, las personas somos un compendio de química cerebral, y la ruta del cariño y del amor se establece del mismo modo entre personas y animales. Así que ahora dinos… ¿También tú quieres a tus perros como si “casi” fueran tus niños?

Fuente: https://www.enteratedealgo.net/

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