Pon más silencio y el estrés ya no controlará tu vida

El silencio es la terapia que contrarresta el exceso de estímulos externos. Nos enseña el camino hacia la sabiduría, cuya fuente está en nuestro interior. Quedarnos quietos y sumergirnos en el silencio es un camino para volver a encontrarnos con lo esencial. Hemos olvidado que una mente y un corazón en paz son el único camino para alcanzar el equilibrio y con él, el bienestar.

Vivimos rodeados de un ritmo desenfrenado  por una indeterminada cantidad de diferentes tipos de sonidos que nos recuerda cómo la sociedad moderna se torna en un estrepitoso vórtice de necesidades que nadie puede ignorar.

Aunque al principio puede darnos miedo quedarnos a solas con nuestros pensamientos, el silencio nos ayudará a ordenarlos y a lograr una mayor armonía con todo lo que nos rodea

El ruido puede convertirse en una música de fondo que nos acompaña a lo largo de nuestra rutina cotidiana. Sin embargo, se ha demostrado que el ruido activa nuestro sistema nervioso e incrementa el nivel de estrés. De hecho, varios estudios realizados cerca de grandes aeropuertos europeos han desvelado que los niños que viven cerca de estas zonas tienen mayores niveles de tensión arterial. En el caso de los adultos el problema es aún mayor ya que existe una mayor incidencia de enfermedades cardíacas e hipertensión.

Por eso, cada vez es más necesario disponer de un poco de tiempo para encontrarnos con nosotros mismos, equilibrar la mente y, en definitiva, volver a conectar con nuestra esencia.

Los neurólogos señalan dos beneficios del silencio que se han probado científicamente: facilita el control de la tensión arterial (reduce el riesgo cardiovascular, previniendo, por tanto, dolencias del corazón e ictus) y predispone a los beneficios de una vida reflexiva. Razones para pasar unos minutos en silencio cada día no nos faltan.

El silencio es la vía más sencilla y natural para aquietar la mente y calmar las emociones. Es increíble todo los grandes beneficios si aprendemos a guardar silencio, sin apenas movernos. No como un acto de contención o represión, sino como una manera de sortear inteligentemente todo tipo de situaciones.

De hecho, si hacemos una evaluación sincera acerca del tiempo que pasamos expuestos al sonido, naturalmente podemos darnos cuenta que incluso no ponemos mucho en práctica el silencio, tal vez porque hasta ahora no se ha discernido mucho sobre el impacto que tiene.

Seguramente el silencio absoluto no exista, porque siempre escucharás tus pensamientos o incluso tu respiración, pero evitar los ruidos molestos e innecesarios siempre que te sea posible, te ayudará a mantener una vida más saludable, tranquila y satisfactoria.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

http://bles.com/ins/

https://mejorconsalud.com/

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