Muere una mujer de 48 años con PCR positivo en Covid-19 que no consiguió atención médica presencial durante una semana

“Lo que necesita es un psicólogo”, le diagnosticaron por teléfono 24 horas antes del fallecimiento, con graves síntomas de asfixia

Hospital Tierra de Barros, de Almendralejo, donde falleció la mujer este pasado lunes.

“Lo que tiene son muchos nervios y lo que necesita es un psicólogo”. Según la versión de la familia, éste fue el diagnóstico realizado vía telefónica por una médico del Centro de Salud Aceuchal (Badajoz) aún a Julia Rangel Campos, de 48 años, sin patologías previas, que terminó falleciendo sólo 24 horas después, víctima del coronavirus.

La mujer tenía la fiebre cada vez más alta -no bajaba de los 39 grados desde hacía días- y se le acumulaban flemas que -ya tumbada en la cama- le hacían cada vez más difícil poder respirar. Su marido, José, y uno de sus tres hijos (Ismael) se encontraban confinados con ella en la vivienda familiar después de haber dado los tres positivo en PCR.

Durante ocho días seguidos intentaron, sin éxito, que fuera atendida presencialmente por los servicios médicos, pero -pese a las reiteradas llamadas a los servicios sanitarios- esa visita médica sólo llegó dos horas antes de su fallecimiento, ya en una situación irreversible, cuando los graves síntomas de asfixia ya no le permitían ni hablar, padeciendo muchos temblores.

Deliró durante toda la noche y sólo después de una llamada de auxilio a las 7.00 de la mañana del día siguiente -el pasado lunes- recibió la visita de la doctora, ya estando inconsciente: “Ahora sí está mal y no antes”, un cambio en el diagnóstico que ya resultó irreversible para la víctima.

Sólo entonces se autorizó su traslado, ya de urgencia al Hospital Tierra de Barros (Almendralejo), donde falleció a los pocos minutos de ingresar, pasadas las 9.00 horas. Julia -ama de casa y madre de tres hijos- fue enterrada este martes, sin que la pudieran despedir padre e hijo, que siguen confinados, quienes aún no se terminan de creer las circunstancias de la muerte mientras han puesto el caso en manos de un abogado.

La Junta de Extremadura, a través del Servicio Extremeño de Salud, asegura que responderá ante la Justicia si el caso llega a los Tribunales, como parece. Mientras, en la población de Aceuchal (5.400 habitantes) la indignación se ha disparado y el Ayuntamiento ha elevado una queja pública a las autoridades médicas de Extremadura en la que muestra el malestar de todo el pueblo por la “situación deficitaria de la atención primaria” de la localidad a la par que muestran su pesar y apoyo a la familia de la fallecida.

 
Ana Belén Rosa, nuera de la fallecida, que ha denunciado el caso ante la Junta de Extremadura.

Ana Belén Rosa (21 años) es novia de Ismael, el hijo de Julia que vivió los últimos días pegado a la cama de su madre. Cómo él, se encuentra también confinada, en este caso en su casa de Villafranca de los Barros y ha enviado un escrito al consejero de Sanidad de la Junta, José María Vergeles, denunciando el caso y exigiendo responsabilidades: “No le vamos a devolver la vida, pero tenemos que luchar por ella porque no hay derecho a lo que ha pasado, no debía de haber muerto si se hubiera actuado correctamente y no dándole largas continuamente”, asegura a EL MUNDO.

Esta estudiante de fisioterapia cuenta que la autorización para la hospitalización de la víctima llegó muy tarde, cuando ya había empeorado de forma irremediable. Además, cuenta que el traslado en ambulancia desde Aceuchal hasta Almendralejo -por una carretera comarcal que separa ambas localidades en 38 kilómetros y unos 25 minutos- en la ambulancia tampoco fue ni el más adecuado ni el más humano. Primero, porque el vehículo tardó en llegar más de 45 minutos y en el mismo sólo se encontraba el conductor sin ninguna asistencia médica. La doctora que había visitado la casa confinada dio la orden del traslado pero se marchó y fueron padre e hijo de la víctima quienes ayudaron al conductor a colocarla en la camilla de la ambulancia. Conductor y paciente -en la parte de atrás y con graves problemas de respiración- hicieron el viaje sin más compañía ni asistencia.

El alcalde de Aceuchal, Joaquín Rodríguez, denuncia que existe solo una ambulancia para cubrir las necesidades unos 10.000 vecinos porque abarca no sólo a esta localidad sino a otras cercanas de la comarca, como Solana o como las aldeas de Cortegana y Retamar. “No sabemos si el lunes cuando se solicitó el traslado estaba cubriendo otro servicio en alguna otra zona y por eso tardó tanto”, señala a este periódico.

Tan grave llegó Julia que en el Hospital Tierra de Barros de Almendralejo le hicieron tres reanimaciones consecutivas en apenas unos minutos, pero terminó falleciendo por insuficiencia respiratoria. “Si hubiera venido ayer estaría viva…”, asegura Ana Belén que dijeron los médicos cuando llamaron al marido de la víctima (agricultor) y a su hijo por teléfono para comunicarles la trágica noticia.

LA SEMANA

Recuerda Ana Belén que el matrimonio comenzó a sentirse mal (resfriado, malestar, cansancio, dolores musculares…) el pasado domingo día 11. Conforme pasaban las horas, la fiebre hizo especialmente mella en la mujer. Ese mismo día fueron al Centro de Salud de Aceuchal, donde se les autorizó a pasar las pruebas del PCR, que se realizarían al día siguiente (lunes 12, festivo), en Almendralejo, que es la localidad donde se llevan a cabo las pruebas en toda la comarca de Tierra de Barros.

El martes 13 reciben la confirmación de Salud Pública de la Junta de Extremadura de que ambos han dado positivo y tiene que confinarse en casa, junto a su hijo Ismael, que vive con ellos. Desde entonces, cada hora que pasa en la vivienda familiar es una lucha “llena de impotencia” para que Julia sea atendida de forma presencial ante el deterioro cada vez mayor de su estado de salud. Conforme pasa la semana, apenas ya puede ingerir alimentos, cada vez se asfixia más, tiene muchas flemas y, con la llegada del fin de semana, ya ni se puede levantar de la cama. Cada día, peor: “Tanto su hijo como su marido realizan numerosas llamadas (al 112), las cuales deben estar registradas, siendo la respuesta que es su centro de salud el responsable de ir a valorarla, ya que se encuentra mal y manifiesta que se asfixia», narra Ana Belén en el escrito enviado al consejero. También denuncia que sin una valoración médica presencial se atrevieran a prescribirle medicación, como tranquilizantes.

El consejero de Sanidad de Extremadura, José María Vergeles, en una comparecencia de prensa reciente.

La médico que la atendía por teléfono “le decía que estaba así por los nervios y que volverían a llamar en dos o tres horas, pero que la veía que respiraba bien, y yo me pregunto cómo se es capaz de hacer una valoración así sólo por teléfono”, se queja. Ana Belén recuerda que “también le mandaron que tomara paracetamol para la fiebre, pero en pocas horas volvía a subir”.

LA CLAVE

Para ella, la clave es que la médico no quería realizar la visita dentro de la casa, donde había tres positivos por coronavirus: “Y actuando así la dejaron morir”, seguramente porque era una mujer joven, sin patologías previas, y que por teléfono se iba a solucionar todo, a pesar de las continuas fatigas y de que se ahogaba cada día más, llegando incluso a desorientarse completamente: “Usted, que es médico (en referencia en la carta al consejero) puede intuir que todo se podía deber a la falta de oxigenación que estaba teniendo. Incluso les informan que está echando espuma por la boca… y tiene el valor de seguir prescribiendo ansiolíticos y decirle que eso es de los nervios, y todo esto vía telefónica hasta que el día 19 a las 07.00 horas, aproximadamente, vuelven a llamar porque ya no responde y es en esos momentos cuando la pobre está casi muerta cuando deciden trasladarla al Hospital Tierra de Barros, falleciendo a los pocos minutos».

Por eso, la familia se hace las siguientes preguntas: «¿Cree usted, señor consejero, que hay derecho a dejar morir a una persona joven en su casa asfixiada por la gestión que están haciendo de la Atención Primaria?”. Y añade: “Le puedo asegurar que cuando la familia coja fuerzas esto no va a quedar en el olvido. ¿Cree que se puede seguir atendiendo vía telefónica a las personas? ¿Cuántas más tienen que morir en estas circunstancias para que tomen medidas?».

Por todo ello, Ana Belén solicita en nombre de la familia la apertura de un expediente disciplinario y sancionador «a los responsables facultativos que omitieron las llamadas reiteradas alertando del estado en el cual se encontraba». A su vez, pedirán una responsabilidad patrimonial y que se depuren las responsabilidades.

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En relación a este caso, el consejero de Sanidad José María Vergeles ha indicado que cuando le llegue la carta y la lea se pondrá a disposición de la familia para atender “todas las cuestiones” e información, así como intentar “aliviar ese inmenso dolor que tienen que tener”. En cualquier caso, ha preferido no pronunciarse sobre las acusaciones de posible negligencia “porque no creo que nadie haya querido hacer daño ni por omisión ni de ninguna otra forma”.

Por su parte, el alcalde de la localidad ha recordado que son “múltiples las quejas por la atención que se presta en el centro de salud” y considera que desde la Consejería de Sanidad debe darse una explicación sobre el funcionamiento del protocolo del servicio de salud de zona, puesto que cree que los sanitarios están “desbordados” y los usuarios “asustados e impotentes ante la falta de medios para ser atendidos.

Fuente: https://www.elmundo.es/espana/2020/10/21/5f9050e3fdddff20158b472c.html

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