Mi madre me enseñó de todo, menos cómo vivir sin ella

Las madres son mujeres luchadoras e incomparables. Sus enseñanzas quedan grabadas en nosotros durante toda la vida. Son ellas las únicas a las que les importa el verdadero bienestar de sus hijos y están dispuestas a darlo todo por ellos.

Son las mejores maestras que podemos tener, nos educaron con amor en las pequeñas cosas como lavar los platos, usar los cubiertos o caminar y también en las más profundas como amarnos primero, no permitir que alguien más nos manipule y a mantener el control de nuestra propia vida.

Desde el momento que nacemos comienzan a protegernos y a ser un completo ejemplo a seguir. Sus palabras y actitudes siempre están dirigidas con respeto, es por ello que debemos tener conciencia y aceptar que son ellas nuestro mayor espejo, pues nos ayudaron a crecer con conciencia y madurez. Se esfuerzan constantemente por enseñarnos, utilizando la paciencia como un pizarrón y, aunque no estudiaron para ser mamás, hacen todo lo que pueden para que aprendamos a ser buenas personas.
¿Cómo puedo evitar llorar por la ausencia de mi madre?

Las madres se encargan de mostrarnos todo, pero no nos enseñan cómo vivir sin ellas. Cuando esta importante figura nos falta, no sabemos cómo limpiar las lágrimas, medicar la tristeza en el corazón y seguir adelante después de haber perdido a la persona que más amamos.

Estas hermosas mujeres nos enseñan a amar, pero no a lidiar con el vacío que sentimos desde el día que parten de este mundo. No sabemos extrañarlas menos, y cuesta mucho sacar la fuerza para cuidar de los que se quedaron. Es muy difícil vivir sin sus consejos, abrazos y amor, llegar a casa y no sentir su presencia es romperse el corazón en mil pedazos.

Sabemos amar por ellas, a cuidar de otros por ellas, pero se olvidan de mostrarnos qué hacer cuando su abrazo ya no está más para consolarnos. A través de su humildad aprendemos a no depender de riquezas, sin embargo no nos dicen que ellas son una joya invaluable que vamos a perder en algún punto de nuestra vida.
Pero piensa un poco, ellas nos dejan la resistencia

Las madres son fuertes y nos transmiten esa fortaleza, así que tenemos el deber de honrarla y mantenernos firmes ante su ausencia, porque desde dondequiera que estén se sentirán muy orgullosas. Aunque ya no estén con nosotros físicamente, debemos tener la seguridad que su alma está presente, es el momento de demostrarles que todo su trabajo no fue en vano.

Madres, su amor es la fuerza y sus enseñanzas son nuestra guía para la vida, sabemos que siempre estaremos juntos, porque nuestro amor es más grande que cualquier distancia.

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