La ciencia lo comprueba: los niños necesitan de sus abuelas para crecer felices

La presencia de los padres en la crianza de un niño es fundamental, pero la relación que mantienen con su abuela materna tiene un impacto significativamente mayor en su bienestar. Por lo menos es lo que indica un estudio publicado por London School of Economics and Political Science.

Las abuelas maternas son fundamentales para el niño

La conclusión viene de una revisión de 45 investigaciones sobre diversas familias alrededor del mundo: descubrieron que un niño tiene más probabilidades de crecer feliz si la madre recibe ayuda de un pariente, especialmente si se trata de las abuelas maternas.

Los niños son dependientes por un largo periodo y según el estudio, el cuidado simultaneo de varios niños dependientes, hace que la madre tenga una gran carga energética.

El análisis de los datos de la investigación señala que la presencia de al menos un pariente mejora las tasas de supervivencia de los niños si la madre muere y que las abuelas maternas son las principales responsables de ese éxito. Los padres tienen, increíblemente, poco efecto sobre la supervivencia infantil.

Las abuelas paternas también se consideran beneficiosas según los estudios, pero muestran más variaciones que las maternas en sus efectos sobre la supervivencia del niño.

Una abuela es pura ternura y amor, jamás olvidaremos sus enseñanzas. ¡Estoy de acuerdo con este estudio! ¿Y tú?

Ver también: «¿Por qué los abuelos son tan cariñosos? Según este estudio, la respuesta puede estar en los genes»

¿Por qué los abuelos son tan cariñosos? Según este estudio, la respuesta puede estar en los genes

Si la evolución genética continúa, y no hay razones para pensar que no será así, tú serás un abuelo incluso más efusivo. Mira las razones.

«El papel de los abuelos es malcriar a los nietos» dice una sentencia algo cuestionadora del excesivo mimo con el que la mayoría de estos personajes suele tratar a los hijos de sus hijos. Quizá sea verdad, pero no hay afecto más tierno que el que se prodigan esos dos seres humanos separados normalmente por 50 o 60 años de edad.

Ahora los abuelos añadirán una faceta más para los arrumacos con sus chiquillos, ya que ese amor abrumador es un «problema genético» que padecen nuestros queridos viejos, según estableció una investigación de la Universidad de California.

 

Fuente: https://www.vix.com/

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