Entrenador de niños tailandeses atrapados en cueva les enseñó meditación budista para mantener la calma

Uno de las noticias más conmovedoras e inspiradoras en las últimas fechas ha dado también una lección de resiliencia y camaradería. Hoy fueron finalmente rescatados 12 niños tailandeses, parte de un equipo de futbol, y su entrenador, quienes estaban atrapados desde el 23 de junio en la cueva de Tham Luang, en el norte de Tailandia. La operación de rescate fue sumamente complicada ya que el equipo había sido encontrado desde la semana pasada por unos buzos británicos, nueve días después de que habían desaparecido. En la operación de rescate murió Saman Gunan, un submarinista.

Además del gran esfuerzo de rescate y la actitud de los chicos cabe celebrar la heroica labor del entrenador de los chicos. Es de notarse que cuando fueron primero descubiertos por los buzos británicos se les encontró meditando. Imágenes compartidas los muestran en calma y en silencio meditando. El entrenador Ekapol Chanthawong, quien los había llevado a una caminata a la cueva -la cual se inundó mientras estaban allí-, había sido un monje budista antes de ser entrenador. Su experiencia en un monasterio -al cual ingresó después de que su madre muriera cuando tenía 10 años- le sirvió enormemente para lidiar con esta situación, ya que pudo enseñarles técnicas budistas de meditación.

Antes de ser encontrados fue sumamente importante que pudieran entrar en un estado de calma y conservación de energía, no sólo por la falta de alimento sino por la falta de oxígeno. Justamente la capacidad de resiliencia o de recuperarse del estrés es uno de las principales efectos que han notado científicos que estudian la meditación. No sucumbir al pánico y no gastar energía innecesaria en un caso como el que pasaron estos chicos puede ser cuestión de vida o muerte.

Psicólogos y expertos han encomiado la labor del maestro y del grupo en general señalando que la situación podría haber tomado una dirección mucho más trágica sino hubieran conservado la calma.

Además el entrenado hizo un ayuno para que los chicos pudieran tener más alimento. Al ser encontrados, Ekapol Chanthawong ofreció una disculpa a los padres por la posible imprudencia de haberlos llevado demasiado profundo en la cueva. El los metió en el aprieto pero de alguna manera él también los mantuvo a flote.

Fuente: pijamasurf.com

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