Así nos afecta el cambio de hora: Estas son las consecuencias de atrasar el reloj

El domingo de madrugada, las 3 serán las 2 en un ejercicio de prestidigitación horaria que se repite cada año en otoño y en primavera, esta vez en sentido contrario. El cambio de hora, que se hace en teoría por una cuestión de eficiencia horaria (algo a estas alturas ya más que cuestionado), es ya casi una tradición, un entretenido divertimento con el que aliñamos las semanas en torno a cada equinoccio.

Somos un animal de costumbres. Nuestro cuerpo agradece las rutinas. Sin embargo, con el cambio de horario de octubre retrasamos la hora y lo forzamos. A las tres de la madrugada del domingo vuelven a ser las dos. Así que es muy probable que a partir de ahora nos levantemos antes incluso de que salga el sol.

Aunque a pueda parecer que atrasar el reloj una hora no se nota en nuestro día día a día, puede influir en nuestra salud. Nuestro cuerpo, que prefiere la rutina y el equilibro, le cuesta adaptarse a cambios tan bruscos.

Con el cambio de hora el cuerpo se acuesta en un horario y de pronto se levanta en otro. Aunque el salto se hace en la noche del fin de semana precisamente para que la mayoría de la población lo haga con toda la suavidad posible, hay personas más sensibles que otras, y para algunos los días siguientes están marcados por el cansancio, el descoloque del sueño y la fatiga.

¿Qué conlleva el cambio de hora?

Los cambios que se producen en nuestro cuerpo son leves. Tienen un carácter transitorio (entre 48 y 72 horas). Aumenta nuestra sensación de cansancio. Puede costarnos conciliar el sueño adecuadamente. Estamos más irascibles. Experimentamos dificultades en la concentración y atención. Puede provocar estrés. Los niños y ancianos se adaptan peor.

“La gente no muere inmediatamente por un cambio horario, pero se ve afectada su salud. Como buenos seres humanos nos acabamos adaptando a estos cambios. ¿Es necesario ponernos estas piedras en el camino cuando realmente podríamos estar alineados en nuestro horario?”. Esto es lo que se cuestiona el presidente de la Asociación para la racionalización de los horarios españoles.

Con este cambio de horario se pretende aprovechar la luz por las mañanas aunque de noche oscurezca antes. El problema es que, según un estudio, el consumo energético que se ahorra por las mañanas después se produce por las tardes, de forma que nos quedamos exactamente igual que antes del cambio de hora.

En otras cuestiones relacionadas con la economía, el cambio al horario de invierno también se ha revelado como un lastre: los días siguientes al cambio se produce menos por la falta de sueño, y además decae la motivación al ver que se hace de noche antes. De hecho, en lugares como España donde la jornada laboral se extiende durante todo el día, de pronto se vuelve normal salir de noche de la oficina.

Fuente: https://www.sabervivirtv.com/

https://www.diariodesevilla.es/

https://as.com/

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