Acabó el instituto con 9 años y se ha graduado en la universidad con 11 años, ahora quiere ser astrofísico y demostrar la existencia de Dios

William Maillis es una mente brillante, cuyo interés es mostrarle al mundo que la existencia de Dios es una necesidad lógica

William Maillis es uno de esos niños genios que podrían entrar en la clasificación de savant. Tiene una memoria casi fotográfica y una capacidad innata para el lenguaje y los números. A los 4 años ya hablaba griego y a esa misma edad empezó a estudiar álgebra. En sus clases no toma notas, simplemente pone atención y absorbe la información. Actualmente tiene 11 años y se acaba de graduar de la Universidad de Florida del Sur San Petersburgo, en Florida. Ahora quiere hacer una carrera como astrofísico.

De hecho, su padre comenta que con siete meses ya era capaz de formar frases sencillas. “Le pedí que se tumbara en su cuna y me contestó, “no quiero””, narra su progenitor Peter Maillis, un sacerdote ortodoxo.

William Maillis ahora quiere estudiar astrofísica y su sueño es conseguir un doctorado antes de los 18 años.

Sus padres cuentan que al año y medio de vida, ya sumaba y restaba; a los 3, se sabía el alfabeto en tres idiomas y a los 4, comenzó a estudiar álgebra, al mismo tiempo que comenzaba sus estudios escolares.

Cuando cumplió cinco, un psicólogo de Ohio State University lo declaró genio y ahora, a sus once, acaba de terminar una carrera universitaria aunque ya piensa en ingresar a Astrofísica en la Universidad del Sur de la Florida.

En una entrevista, incluso, se atrevió a desafiar al genio Stephen Hawking y sus ideas sobre el universo y sobre Dios:

“Quiero mostrarle al mundo a través de la ciencia que Dios existe”

Aunque William no se conforma: quiere ser astrofísico “para poder demostrarle al mundo a través de la ciencia que dios existe”. Porque, según explica él, “todo el mundo tiene dones dados por dios. Yo recibí el del conocimiento, la ciencia y la historia”.

Pretende entregar su doctorado en astrofísica con dieciocho años, la edad a la que una mayoría ingresa en la universidad. Entre sus hobbies se encuentran el baloncesto, el fútbol americano, los videojuegos e imaginar versiones alternativas de la Historia, su otra materia favorita, por ejemplo, “¿Qué hubiera pasado si Alemania hubiera ganado la Primera Guerra Mundial?”.

Tonjua Williams, presidente del St. Petersburg College, ha asegurado estar “totalmente fascinada” por el trabajo que ha hecho, describiéndole como “extremadamente brillante, muy abierto y colaborativo”.

Fuente: https://pijamasurf.com/

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